sentir muerte en una relación... desaparición del fuego
- Yaiza Sobotka

- 22 sept 2021
- 5 min de lectura
finales 2020
Hola, mi amor… Te escribo desde el rincón más profundo de mi coño: mis ovarios. Te iba a decir, desde el lugar más vulnerable y remoto de mi cuerpo, desde las hormonas que la luna y el cambio hacia la muerte de un ciclo generan en mi ser voluble, mutable, indefinido... Infinito. Guardo un rincón de azabaches y verdes que me cuestan un mar de trabajo, al mirarte, marrón y verde montañoso que calman el horizonte. Pero los grises se me opacan y dejan de permitir que mi brillante esencia palpite conmigo. Contigo. No puedo negar que el fuego se disipó y en suelo húmedo, los troncos no me hacen de nido, ni refugio. Quisiera sentir el calor de un hermano, de la amistad eterna, de un fuego encendido. De la gracia de dos payasos a la luz de un alumbre de cerilla, riendo, felices, pasando frío a carcajadas. Por amor al hambre.
Y no me dejan mis miedos sentir la razón de mi existencia contigo. ¿Habré de continuar sola el camino de la vida? Quizá no me encuentre fuera de con quien he sido… Quizá me cueste dar pasos de amor en solitario, por la dureza y el temor que se defiende sin razón. Sin ver la orilla.
Los lobos vienen a visitarme esta noche, ¿y cómo decido responder? ¿Qué les digo? No me entienden… Siguen su interés depredador. He caído en las redes. El diablo es fuerte, y mi luz, pequeña… (pero bella, brillando la percibo) Se me agota la tinta, tiemblan las plumas y se caen dejando al descubierto la desnudez de mi cuerpo frío, caliente por dentro, la sangre que late… Me imagino siendo cada vez más grande, y creciendo más fuerte. Pero mi barriga duele anunciando un luto, una muerte necesaria, un cambio prohibido… Y de lo oscuro nace la luz, de nuevo, de dos muchachxs del sol, hijxs de las tinieblas y que la Tierra, Gaia, ha parido, que sonríen a la luz de las velas. Y así me imagino, con hogar, hoguera, mi camino.
Ya no puedo más… No sé cuál es mi problema, pero sé qué es lo que quiero dejar atrás. Una claridad se me hace tan necesaria, ahora… He dejado de escribirte para escribirme, a mi. No puede uno estar tan pendiente del resto, que no es uno. Joder, ¡¡cómo me cuesta vivir!! La herida de Quirón se abre paso, después de la gran conjunción de la entrada en Acuario y en fecha de fin de año, luna llena, en Cáncer. Mi sentimiento me obliga a recogerme en los que me han sido familia, y entender qué soy sin ellos, sin todo. He de ser yo. Coger fuerzas donde pueda y bailar sin prejuicio y con fe, como una bailarina ciega que de dentro y alrededor siente tanto que no importan lo que las formas dicen o dictaminen, ella se choca alegremente. Eso soy, así siento… En color, color. COLOR que vuela.
Y vertida de lágrimas y agua el cuerpo en bolas y enmudecido por la soledad y el horror de lo tecnológico, que me eclipsaron siempre, cuando una descubre el camino lo ha de ir a buscar. Cuesta, el cambio, pero… Pero júrame compañía, prométeme conjuros de eterna vida en sincronía. Ya no puedo pensar en solitario, mi mente colmena se quiere entrelazar con almas símiles y caminos fuera de la norma, de Babylon, por siempre. El peligro acecha fuera y dentro de uno, en el cordón del patriarcado y corazón del sistema. En los entresijos de los que convierten a la humanidad en lo que son, zombis y perros del Estado, o corazas despiadadas, ámbares desnudos que se rompen al suicidio, o empecinados pequeños líderes de desastre y destrucción. Desatinados dictadores.
Me cambian el alma. Y de regreso a ti. Ten, mi regla es tuya. Te doy fragmentos de mi alma, de mi cuerpo, como tú, que dejas en mi tus restos, yo los expulso y los devuelvo en la facilidad de un día azul y rojo cenicero. En la facilidad de un coño que se desprende. Mi energía ya no entiende el mezclarse con males y seres de los que me arrepiento. De los que me cuesta mencionar porque si lo hago me destruyo y mi cerebro ha borrado por protección lo sucedido y sí, entro en shock. En el encuentro de una razón para vivir, me sobran razones para no tambalearme, pero sí temblar de miedo. Quiero acabar con todo, todo lo que he sido, sin dejar de ser yo misma. Amaría construir contigo. Convertir, vertir. Quiero fluidos limpios y Sinceridad. Ser lo que somos, uno y deshacerme contigo hasta el borde de un precipicio falso, engañoso. Que no se vea el futuro entre nosotros, porque lo construyamos a cada paso y ser libres en la misma frecuencia. Desde el amor al cambio y el corazón de la tierra, que se viene a marcar el ritmo de nuestros pasos en ella. Que nos enseña lo que somos en realidad. Psicodelia, y sumirnos en el temor de lo desconocido. Volar. Sin miedo y con rumbo al horizonte visible. Pirata, hermano de paz. Estoy cansada, quiero relaciones de verdad, en las que se les vaya la vida en ello si algo me pasa y yo si las pasa a ellas. Hermanas gitanas y compañeras.
Sal un poco de tu mundo, quiero compartir uno contigo. Ya. Mi sintonía está envolviendo el mundo y desea, anhela compartir algo de amor bendecido por las ocho estrellas del Tarot. El alma me cae y envuelve los rincones del Universo cuántico y se empieza a hacer físico en un sentido casi, aún no palpable. Es por ello que, si no estás, a la altura de este vuelo, no podré volar contigo. Y tocaré tierra. No podré volar contigo... Y quiero. Lo peor, es que quiero, me muero de ganas. He descubierto por entero que te amo conmigo. Siendo, amigo, amor y
¿Sabes? Quizá busco algo que, solo la naturaleza, pueda darme... Te quiero, pero he de encontrar lo que necesito, fuera de mi, y por entero, fuera de tus luces, necesito que el refugio de un árbol me cobije y cuide una noche oscura, mi alma secuestrada por entero, y mis pelos descuidados escondidos bajo el velo de la destrucción. Isis esconde el secreto. Y solo ella y el clamor del universo podrán darme los luceros suficientes para encender mis bombillas, antorchas y lo que haga falta. Que del coño me nazcan ratas encristaladas, dándose enteramente el permiso de permanecer en la guarida del camino que eligiré, con conciencia esta vez, pero no la suficiente, y nunca lo será, amén, ahó. Vertidos desconocidos y turbios. Vaivenes que suben y bajan a la vida. Encuentros con la decisión y el diablo. Encuentros con el fortalecimiento a través de lo oscuro. Con el corazón deshecho y cosido. Con los cortes necesarios, y con la merma de una sanación ojeada por los búhos del caos, que viven en mi guarida, secreta. Esta es la respuesta que me enorgullece, que me da fuerza para sobrevivir a la violencia ajena. En el fondo no he nacido para este sistema, que me dejen irme, por favor, con otrxs que ya estemos limpixs, que sepamos en el proceso lo que nos queda, y que nos queda, y salgamos de ella. La Mátrix. Espera. Vámonos juntos, allí donde el humor y el amor decidan existir siempre en una gran carcajada cósmica, en una exhalación profunda después de haberse reido por la estupidez de la vida, lo absurdo y surrealista de la propia existencia, en este plano dual tan mágico como satánico. Ahó. Mira, te vuelvo a decir que te quiero porque a veces se me olvida que te estoy escribiendo. Y esto ya parece más un poema que una carta. A veces se me olvida, incluso, que todo esto lo quería escribir a mano y enviartelo. Así que enviaré la mitad que ya he escrito, y la otra mitad te la voy a enviar por mail.
y lo demás es privado y prohibido. aunque todo fue profundo y sincero.


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