Y la vida me trae. Y yo saco agua.
- Yaiza Sobotka

- 23 sept 2021
- 2 min de lectura
La ambigüedad me persigue y la abstracción me recoge. Recibe mis dudas, mi psiquis, mis versos sin letra, mis números y sus sinestesias. Incapaces de comprenderme los cuerpos con forma, las formas sin cuerpo lo intentan. Regeneran, superan, disciernen, me cuentan, sonríen, vibran con mis entrañas. Mi proceso se acelera, mis palabras dejan de tener sentido. Como cuando antes de soñar todo se mezcla y nada está definido. El simple sentir y dejar que mi mente haga sus procesos sin tener que intervenir. Es difícil entender un fluido y sin embargo es donde mejor me manejo. Donde me siento y siento al resto, donde la mayor comprensión me repara. Permanecer en los dos polos al mismo tiempo. El equilibrio perfecto. No ser nada y serlo todo es lo único que no te separa. Surfear las distinciones ilusorias. Bellos lugares salvajes y parajes. Habitar el habitual desconocimiento. Todo un universo que en otra dimensión repara, reduce y concierne a todo lo que existe. Los estados invisibles. Imposibles de comprender sin entender lo que reacciona y funde el orden cuántico. Soy la noche enrevesada, el inconsciente, los sueños reveladores de traumas, la luz que ilumina, que no tiene miedo a nada y que a la vez se teme a sí misma, teme poder ser todo, poseída por una entropía distópica, un vertido de heces que voraces destruyen la vida y confunden las miradas. Miedo al demonio y sueños con los ángeles. Apología a eliminar conceptos. Metáforas que ahora entiendo. Discurrir entre las algas y fluir con el alimento y las burbujas. Sin x y con versos. De papel que se derriten. Con virtudes. Bien y mal. Dualidad que entiendes con el tiempo o movimiento en el espacio, sin dejar de no ser natural. Hasta recorrerlo todo. Un numero innombrable de posibilidades, mismas bases, se asoma en mi recorrer mental. Ampara mi mente tal como yo amparo la abstracción con mi fluir. Con creaciones que me llevan a una existencia igual o más real que la empírica. Y ver cómo el agua me lleva al mismo sitio. Cómo todo me acaba conduciendo al exacto canal de vida inefable, a la integración total de las formas en un todo. De dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro. Líquido. Donde emerge, el verdadero ser.
Qui m'entén?
El agua trae magia. La magia trae vida.


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